Promoción del uso de la biomasa forestal para producción de energía


El Reino Unido advierte a la UE sobre los riesgos de los biocombustibles

(26 de marzo de 2008)

Las dudas sobre la eficacia de los biocombustibles a la hora de mantener limpia la atmósfera y las cada vez mayores certidumbres sobre los efectos negativos que la fiebre por producirlos ha provocado en los precios de los alimentos básicos, han generado una creciente oposición en algunos países miembros, como es el caso del Reino Unido. Científicos y políticos británicos advierten de que su producción indiscriminada es más nociva que eficaz para reducir el CO2.

El Reino Unido cuestiona si los incentivos fiscales y las subvenciones han creado una fiebre verde que favorece cualquier tipo de producto, proceda de cultivos comestibles o no, o genere incluso más CO2 que un combustible convencional.

Desde la próxima semana y por ley, los surtidores británicos deberán incluir al menos un 2,5% de biocombustibles en cada litro de carburante que sirvan a sus clientes, sea gasolina o diésel. Se trata de una medida con la que el Gobierno de las islas pretende adaptarse a la directiva europea por la que la proporción de carburante procedente de fuentes renovables deberá ascender al menos al 5,75% del total en 2010, ya propuesta de la Comisión Europea, al 10% en 2020. 

La directiva se publicó en 2003 y fue un estímulo para, desde Brasil a Indonesia pasando por Estados Unidos y Europa, derivar la producción de plantaciones en todo el mundo a la producción de combustibles. Paralelamente, fabricantes de automóviles como Ford o General Motors anunciaron inversiones de miles de millones de euros en investigar y desarrollar motores y vehículos movidos por estos carburantes creados a partir de cultivos de maíz, caña de azúcar o patata, entre otras muchas opciones.

Sin embarg, tanto para los fabricantes más comprometidos con esta línea de reducción de emisiones como para los propios comisarios de la UE encargados de proponer las medidas y fechas para lograr un parque móvil más amable con la atmósfera, el tiempo parece correr en su contra.

Ya en mayo del año pasado la ONU advirtió contra los daños colaterales de la fiebre de los biocombustibles -destrucción de selvas y bosques para plantar cultivos de biodiésel y subidas de precios de los alimentos- y desde el pasado mes de enero, las dudas acerca de la eficacia de los biocombustibles han subido de tono, con portavoces tan autorizados como los científicos de la Royal Society, el Departamento de Medio Ambiente o la Cámara de los Comunes.

Fuente: El Mundo


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