Promoción del uso de la biomasa forestal para producción de energía

Las regiones del Suroeste de Europa con sectores forestales más dinámicos presentan una gran abundancia de bosques de propiedad privada. El número de propietarios forestales supera los dos millones y la superficie forestal ocupa más del 50% del territorio. Los bosques en estas latitudes alcanzan los mayores crecimientos en biomasa en el conjunto de Europa y almacenan elevadas existencias por unidad de superficie. Frente a estas ventajosas condiciones, estos bosques templados son más susceptibles a los daños producidos por enfermedades y por incendios forestales. La gestión sostenible de estos bosques se basa en la realización de aprovechamientos regulares y multifuncionales frecuentes, en la aplicación de diversos cuidados selvícolas y en el control del riesgo de catástrofes, en particular incendios forestales, plagas y enfermedades forestales. Así pues, el aprovechamiento de la biomasa adquiere un peso relevante en la sostenibilidad de los bosques del Sur de Europa, ya que incide en sus aspectos fundamentales.

Todas las regiones participantes en Enersilva, se caracterizan por una gran abundancia de bosques de carácter privado en sus territorios: en el Centro de Portugal, el 81,5% de la superficie forestal es privada, el 98% en Galicia, el 59% en el País Vasco, el 92% en Aquitania y el 78% en Cataluña. Resulta evidente que el desarrollo de la biomasa forestal con fines energéticos en el ámbito geográfico de los bosques cultivados del sur de Europa requiere la participación directa de los propietarios forestales. En este sentido, el cultivo de estos bosques para la producción de madera de calidad, su principal aprovechamiento, requiere la aplicación de numerosos cuidados selvícolas que generan un importante volumen de biomasa, en particular restos de las cortas y material leñoso procedente de las podas y de los aclareos sin aprovechamiento comercial. Los propietarios forestales manifiestan un creciente interés en dar un tratamiento eficaz a esta biomasa que permita añadir valor a un producto que hasta ahora se abandona en el monte.

Las causas que en estas regiones han dificultado o retrasado el desarrollo del uso de la biomasa son múltiples y complejas, de forma común están relacionadas con la falta de estructuras forestales idóneas, con la ausencia de información adecuada, con deficiencias en materia de política energética o con presiones intrasectoriales poco fundamentadas.

Por su parte, la Comisión Europea y los estados miembros de la UE han acordado impulsar la producción de energía a partir de recursos renovables, destacando los derivados de los tratamientos selvícolas y de los aprovechamientos forestales. En el horizonte del año 2010 la Comisión Europea pretende que el 12% del consumo total de energía en Europa provenga de fuentes de energías renovables. Bajo estos planteamientos, la energía procedente de la biomasa vegetal y, en particular, la de la biomasa forestal, ocupa un lugar preponderante en la consecución de los objetivos marcados por la UE. Sin embargo, en el sudoeste europeo los esfuerzos de la Comisión Europea y de los países miembros no han obtenido los resultados esperados, como así se ha puesto de manifiesto en la Conferencia Europea de Energías Renovables celebrada en Berlín en enero de 2004. Las causas del retraso en la consecución de los objetivos energéticos en el sur de Europa son complejas y responden a deficiencias y obstáculos en diversos ámbitos que el proyecto Enersilva pretende superar.